miércoles, 17 de marzo de 2021

Un llamamiento al amor.

Desde Foro V SUIS
Por Sor Josefa Menéndez—“Un llamamiento al amor”.
Sor Josefa Menéndez, la “pequeña Emperatriz”.
 
Sor Josefa Menéndez: 4/2/1890-29/12/1923 ADAT.
 
 
Yo te glorifico, Padre mío, porque has tenido encubiertas estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños” (San Mateo, 11:25).
 
El Señor le dijo: “Te amo porque eres pequeña; y porque tu pequeñez Me la has dado a Mí”.

Frases de Josefa Menéndez:
Desde hoy, 19 de marzo de 1901, prometo a mi Jesús, delante del cielo y de la tierra, poniendo por testigos a mi Madre la Virgen Santísima y a mi Padre y Abogado San José, guardar siempre la preciosa virtud de la virginidad, no teniendo otro deseo que agradar a Jesús, ni otro temor que disgustarle. Enseñadme, ¡Dios mío!, cómo queréis que sea vuestra del modo más perfecto, para siempre amaros y nunca ofenderos. Esto lo quiero y pido hoy, día de mi Primera Comunión. Virgen Santísima, os lo pido hoy, que es la fiesta de vuestro Esposo San José. Vuestra hija que os ama, Josefa Menéndez.”
 
He atravesado muchos peligros, pero siempre me ha guardado Dios Nuestro Señor en medio de ellos y de las malas conversaciones del taller. Cuántas veces he llorado al oír aquellas cosas que me turbaban, pero siempre encontré fuerza y consuelo en Dios. Nada ni nadie me han hecho cambiar ni dudar nunca de que Jesús me quería para Él.”
 
Nuestro Señor quiere que suframos y de muchas maneras…Yo he sufrido mucho, pero…el sufrimiento se olvida. Sí, se olvida y ahora, el Señor me va… ¡Oh! No me va a recompensar, pues no he hecho nada. Me va a hacer feliz porque es bueno.”
 
Todos los sufrimientos del mundo son nada, si pueden impedir que una sola alma caiga en el infierno. Comprendo el precio de los sacrificios más pequeños. Jesús los recoge y se sirve de ellos para preservar a muchas almas de tales tormentos.”
 
Oh Dios infinitamente Santo…Padre infinitamente misericordioso. Os adoro. Quisiera reparar los ultrajes que recibís de los pecadores en todos los lugares de la Tierra y en todos los instantes del día y de la noche. Quisiera especialmente, Padre mío, reparar los pecados que se cometen durante esta hora, y para ello, os ofrezco todos los actos de adoración y reparación que os tributan las almas que os aman. Os ofrezco, sobre todo, el holocausto que continuamente os presenta vuestro Divino Hijo, inmolándose en el altar en todos los puntos de la Tierra y en todos los momentos de esta hora. ¡Oh Padre infinitamente bueno y compasivo! Recibid esta Sangre purísima en reparación de los ultrajes de los hombres. Perdonadles sus pecados y tened misericordia de ellos.”
 
Miren, queridas mías (…) No lloren ni estén triste. Miren que la muerte es el principio de la vida para el alma que ama y espera. Nuestra separación será corta, porque la vida pasa muy pronto y luego estaremos juntas toda la eternidad.”
 
“¡Oh Dios de misericordia!, apiadaos de la debilidad humana, iluminad los espíritus oscurecidos para que no se dejen engañar y caigan en los más terribles pecados…Dad fuerza a las almas para rechazar los peligros que les presenta el enemigo de su salvación y para que vuelvan a emprender con nuevo vigor el camino de la virtud.”
 
“(…) Purificad los espíritus manchados, iluminad los entendimientos oscurecidos, y que esta Sangre divina sea su fuerza, su luz y su vida.”
 
“(…) ¡Oh Dios de misericordia y amor!, sed la fortaleza de los débiles, la luz de los ciegos y el amor de todas las almas.”
 
¡Oh Jesús mío! Por vuestro Corazón amantísimo os suplico inflaméis en el fuego de vuestro amor y de vuestra gloria a todos los sacerdotes del mundo, a todos los misioneros, a todas las personas encargadas de predicar vuestra divina palabra, para que, encendidas en santo celo, conquisten las almas y las conduzcan al asilo de vuestro Corazón, donde sin cesar os glorifiquen. Así sea.”
 
Muero muy feliz, pero nada me da esta felicidad sino el saber que he hecho la Voluntad de Dios. Él me ha hecho marchar por caminos muy contrarios a mi gusto y a mis deseos, pero me recompensa en estos últimos días de mi vida, que me encuentro envuelta en la paz del Cielo.”
 
“(…) Siempre nos hemos querido mucho, querida hermana, y ahora nuestra separación de algunos años nos unirá más íntima y fuertemente. Adiós; en el Cielo te espero, donde nos uniremos con los lazos de hermanas y con el amor de religiosas.” 

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