jueves, 8 de febrero de 2018

NO somos jansenistas: condenamos la Iglesia Católica Antigua

San Agustín de Hipona, Padre y Doctor de la Iglesia, quien debería ser considerado infalible sobre la Gracia y la predestinación. Creemos en la doctrina de la predestinación católica, condenando así al pelagianismo. 

Realizamos esta breve nota para dejar bien en claro algo muy importante, en virtud de ciertas acusaciones que nos han hecho sectas pseudocatólicas como la raulmiguelista y la loganiana; nosotros somos verdaderos católicos, NO somos "jansenistas" ni tampoco "dimonianos". NO estamos afiliados a ninguna secta, sino que somos la Iglesia Católica de siempre, que ha tenido como "Papa oculto" a Gregorio XVII (Giuseppe Siri; entre el 26/10/1958 al 2/5/1989) y a Bonifacio X como "Papa legendario" (Philipp Bartlett; entre el 1/1/2012 al 4/7/2017), ambos, legítimos sucesores de Pío XII y de San Pedro. Por ahora, a febrero de 2018, estamos sin Papa, pero próximamente haremos un nuevo cónclave o bien, proclamaremos un nuevo Papa, según las leyes canónicas de la Santa Madre Iglesia. Pretender alargar indefinidamente la sede vacante es PECADO; por eso nosotros somos "sedevacantistas" sólo por ocasión, no como si ser sedevacantista fuera una especie de "dogma de fe". Nosotros siempre estamos dispuestos a escuchar las sugerencias de todos los verdaderos católicos, para elegir un nuevo Papa, un líder que nos guíe y haga frente a la gran secta falsa y malvada del Vaticano II. 
Dicho esto, queremos aclarar que nosotros nada tenemos que ver ni con los cismáticos orientales (mal llamados "ortodoxos") ni con los autodenominados "católicos antiguos", quienes no pasan de herejes, negadores del único Concilio Vaticano que hubo, suspendido injustamente el 20 de octubre de 1870. Nosotros sí somos grandes acusadores de las diversas sectas pelagianas y semi-pelagianas, que siguen subrepticiamente el Lumen Gentium del Vaticano II, pero no por eso nos pueden venir acusándonos de ser "jansenistas"; es algo muy típico de los pelagianos, acusar a sus contrincantes de "jansenistas" y poner todo en una "misma bolsa", pero la realidad no es así, porque nosotros somos católicos verdaderos que condenamos el jansenismo, así como el galicanismo (nosotros no consideramos que el Concilio esté por encima del Papa, sino que creemos en la infalibilidad papal, consagrada en la Constitución dogmática Pastor Aeternus del Concilio Vaticano) y la aberración de la Iglesia Católica Antigua o Unión de Utrecht. 
A continuación mostraremos un cuadro, con las principales diferencias entre nosotros los católicos de verdad y los herejes de la Iglesia Católica Antigua o Unión de Utrecht: 

Diferencias entre católicos y veterocatólicos:


Católicos Veterocatólicos
Principal líder del culto y sede principal. Actualmente bajo Sede Vacante. Según cada iglesia nacional bajo la Unión de Utrecht.
Promueve el celibato clerical Sí. No, son unos liberales.
Promueve la familia monogámica Sí. Sí.
Postura sobre el uso de anticonceptivos. NO, NUNCA, condenando métodos artificiales y "naturales" Permite todo tipo de anticoncepción incluyendo la píldora del día después, porque son unos liberales que desprecian la vida humana.
Aceptación del estilo de vida y práctica de actos homosexuales entre sus fieles: No. Sí, son unos liberales sucios que odian a Cristo y su Santa Iglesia.
Aceptación de la ordenación sacerdotal femenina No. Sí, son unos liberales y feministas que odian a los varones y a la jerarquía de la Iglesia católica.
Práctica de la liturgia de la misa tridentina Sí, la misa tridentina instituida A PERPETUIDAD por San Pío V. Sí, pero en lenguas vernáculas, porque odian a San Pío V y se pasan burlando de la autoridad del Papado. 
Aceptación de los siete sacramentos Sí. Sí.
Aceptación de los concilios ecuménicos Sí. Sí, los primeros ocho.
Aceptación de los credos niceno y atanasiano Sí.
Aceptación de textos Deuterocanónicos Sí. Sí.
Aceptación de la infalibilidad pontificia Sí. No, ya que ellos odian al Sucesor de San Pedro, nombrado por Cristo.
Aceptación de la asunción de María Sí. Sí.
Aceptación de la inmaculada concepción Sí. No, porque ellos en el fondo, odian a la Santísima Virgen María, igual que los protestantes malvados.
Esas son pues las grandísimas diferencias entre nosotros los católicos verdaderos y los falsos católicos antiguos o jansenistas.

lunes, 5 de febrero de 2018

¡CUIDADO!: Raúl Miguel de Sursum Corda es un hereje formal y cismático oriental

Captura de pantalla con los insultos de Raúl Miguel de Sursum Corda.
El famoso bloguero Raúl Miguel de Sursum Corda es un conocidísimo y consumado hereje formal que cree en el "bautismo de deseo" y la "salvación por ignorancia invencible", y que abraza el Babel-Kalergi, odiando al nacionalismo católico. 
Por si eso fuera poco, ahora nos enteramos que Raúl Miguel con su nuevo blog llamado "El poder y la gloria" está promoviendo el autoproclamado "cristianismo ortodoxo", es decir, que se ha convertido en un cismático oriental, amante del Tetris, uno de los juegos soviéticos más comunistas que existen: 

Es evidente que Raúl Miguel se ha vuelto un cismático oriental consumado, como puede verse a través de casi todos los enlaces de su blog; recordemos que la Iglesia Ortodoxa Rusa apoyó al comunismo soviético, mientras que éste persiguió virulentamente al catolicismo durante el gobierno de Stalin. 
Raúl Miguel en su artículo llorón critica al Príncipe Nicus, diciendo: 
Nicolás Gonella Neyra que ya mató tres alias y los hizo firmar un libro en contra de mi (que no es el primero que “escribe” y es tan pésimo en su estilo y redacción como todos los anteriores), y que lo ha publicado y difundido, aunque a decir verdad, yo tendría vergüenza de ese mamotreto.
 En primer lugar acusa a Nicolás José Gonella Neyra a "matar" a tres personas, que él los llama "alias", alegando que no usaban sus nombres verdaderos; eso es tremendamente falso y calumnioso: Nicolás Gonella no mató a nadie y Andrés Gustavo Escoti Escanlar y Tom R. Sib NO son ningún "alias", sino que fueron personas de verdad (sus nombres verdaderos), así como lo fueron Frankis von Shubert, Mónica Lucía Salazar Duarte, Silvio Fernando Capiscoconi Matti, Nadia Soldado López, Antonio Manuel Sánchez Hernández, entre otros grandes HÉROES y MÁRTIRES asesinados por el (((gobierno comunista de U-R-GAY))). Cualquier persona que niegue esto, es un atrevido que se burla de nuestros mártires y pagará con el infierno. 
En segundo lugar, Nicolás Gonella sólo ayudó a concretar ese libro póstumo de Andrés Escoti, llamado "Contra la secta raulmiguelista". El libro que Nicolás Gonella escribió en solitario, se llama "El arca de los predestinados", disponible a la venta en Lulú.com.  Hay que destacar, que según nos informan, NINGUNO de esos dos libros fueron leídos por Raúl Miguel, sino que él se limitó a criticar sin leer, como buen ignorante que es; mucho menos puede refutar esos libros, que hasta ahora son irrefutables y dejan por el suelo, las teorías falsas del "bautismo de deseo" y la "salvación por ignorancia invencible". 
En tercer lugar, decir que el estilo de esos libros sea pésimo en redacción, es una opinión proveniente de alguien ignorante que no sabe escribir; pues como decía el gran poeta estadounidense Ezra Pound: "Nunca le hagas caso, a un crítico que no haya escrito ninguna obra notable", como es el caso de Raúl Miguel, que no pasa de un bloguero de cuarta que se contradice a cada rato. Él alega que deberíamos tener "vergüenza" de nuestra obra, pero la verdad que nos llena de orgullo, puesto que está aprobada por Dios mismo, ya que nosotros rechazamos las herejías pelagianas de los bautismos ficticios y la supuesta salvación por ignorancia invencible. ¡Abajo con los pelagianos! ¡VIVA CRISTO REY! 
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Pero esto no es todo, Raúl Miguel es un firma creyente de la psiquiatría, una pseudociencia incompatible con la fe católica; veamos su confesión:
Su querido Guy Doron es nada más ni nada menos que un JUDÍO, que vive en "Israel":
Así que ahí lo tenemos: judío, comunista, cismático oriental, ateos cientificistas, todos se juntan contra la fe católica... A continuación algo sobre la FARSA DE LA PSIQUIATRÍA (fuente: Foro V SUIS):

¿Existe la enfermedad mental?
por Lawrence Stevens, J.D.


Traducido por César Tort, Ciudad de México, México
      Todo diagnóstico y tratamiento en siquiatría, especialmente en siquiatría biologista, presupone la existencia de algo llamado enfermedad mental, conocido también como trastorno mental.  ¿Pero qué se quiere decir exactamente con “enfermedad” o “trastorno”?  Semánticamente, enfermedad (disease en inglés) significa simplemente lo opuesto a tranquilidad o alivio (ease en inglés).  Pero por enfermedad no queremos decir cualquier cosa que perturbe la tranquilidad, ya que tal definición significaría que perder un empleo o los problemas que acarrean las guerras, las depresiones económicas o las riñas con la pareja serían “enfermedades”.  En su libro ¿Es hereditario el alcoholismo? el siquiatra Donald W. Goodwin habla de la definición de enfermedad y concluye:  “Las enfermedades son algo por lo que la gente va a ver doctores...  Se les consulta a los médicos acerca del problema de alcoholismo y por consiguiente el alcoholismo se convierte, por definición, en una enfermedad (Ballantine Books, 1988, p. 61).  De aceptar esta definición — por ejemplo, que por alguna razón la gente consultara a los doctores sobre cómo sacar la economía de la recesión o cómo resolver los problemas conyugales o con una nación vecina —, estos problemas calificarían como enfermedades.  Pero claramente esto no es lo que se quiere decir con “enfermedad”.  En su exposición sobre el significado de enfermedad, el Dr. Goodwin reconoce que existe “una definición más estrecha de enfermedad que requiere de una anomalía biológica” (ibid.).  En este artículo mostraré que no hay anomalías biológicas responsables de las llamadas enfermedades o trastornos mentales porque la enfermedad mental no tiene existencia biológica.  Lo que es más, mostraré que la enfermedad mental tampoco tiene una existencia no biológica, excepto en el sentido que el término se usa para indicar desaprobación de algún aspecto de la mentalidad de la persona.
      La idea que la enfermedad mental es una entidad biológica es fácil de refutar.  En 1988 el Dr. Seymour S. Kety, profesor emérito de neurociencia en siquiatría, y el Dr. Steven Matthysse, profesor asociado de sicobiología, ambos de la Escuela Médica de Harvard, constataron: “una lectura imparcial de la literatura reciente no nos proporciona la esperada clarificación de la hipótesis de la catecolamina, ni provee evidencia persuasiva sobre otras diferencias biológicas que pueden caracterizar los cerebros de pacientes que padecen una enfermedad mental” (La nueva guía Harvard de siquiatría, Harvard Univ. Press, p. 148).  En 1992 un panel de expertos reunidos por la Oficina del Congreso Americano de Evaluación Tecnológica concluyó:  “Muchas preguntas quedan sin contestar acerca de la biología de los trastornos mentales.  De hecho, las investigaciones aún tienen que identificar causas biológicas específicas para cualquiera de estos trastornos...  Los trastornos mentales se clasifican sobre la base de síntomas porque aún no existen signos biológicos o pruebas de laboratorio para ellos” (La biología de los trastornos mentales, U.S. Gov’t Printing Office, 1992, pp. 13 & 46).  En su libro Guía básica sobre medicamentos siquiátricos, el profesor de la Universidad de Columbia, el Dr. Jack M. Gorman dijo: “Realmente no sabemos qué causa cualquier enfermedad siquiátrica” (St. Martin’s Press, 1990, p. 316).  En su libro La nueva siquiatría, otro profesor de la misma universidad, el Dr. Jerrold S. Maxmen, dijo: “Es un hecho no reconocido el que los siquiatras son los únicos especialistas médicos que tratan trastornos que, por definición, no tienen causas o curaciones conocidas... Un diagnóstico debe indicar la causa del trastorno mental, pero como diré posteriormente, como las etiologías de la mayoría de los trastornos mentales es desconocida, los actuales sistemas de diagnóstico no pueden reflejarlos” (Mentor, 1985, pp. 19 & 36, énfasis en el original).  En su libro Siquiatría tóxica, el Dr. Peter Breggin dijo: “no hay evidencia que cualquiera de los trastornos sicológicos o siquiátricos tenga un componente genético o biológico” (St. Martin’s Press, 1991, p. 291).       Algunas veces se dice que el que las drogas siquiátricas “curen” un pensamiento, emociones o conducta que se denomine enfermedad mental, demuestra la existencia de causas biológicas en las enfermedades mentales.  Este argumento es fácilmente refutado.  Supongamos que alguien toca el piano y que no nos guste que lo haga.  Supongamos que lo forcemos a que tome una droga que lo invalide tanto que ya no pueda tocar más.  ¿Probaría eso que su afición musical era causada por una anomalía biológica que fue curada por la droga?  Esta forma de pensar, tan tonta como parece, es común entre los siquiatras.  La mayoría de las drogas siquiátricas (si no es que todas) son neurotóxicas, esto es, producen en mayor o menor grado una incapacitación neurológica generalizada: detienen la conducta que disgusta a algunos, incapacitando tanto a la persona que ya no puede sentirse enojada, infeliz o deprimida.  Pero llamarle a esto “curación” es absurdo, tan absurdo como la extrapolación que la droga le debió haber curado a tal persona una anomalía biológica, misma que causó las emociones o conductas que a algunos les disgustaron.       Cuando son confrontados con la falta de pruebas que la enfermedad mental es una entidad biológica, algunos defensores de tal creencia dirán que las “enfermedades” sí existen y que pueden definirse como tales sin que haya una anomalía biológica que la cause.  La idea de una enfermedad mental como una entidad no biológica requiere de una refutación más extensa que la postura biologista.       Se cree que la gente está enferma mentalmente sólo cuando su pensar, emoción o conducta es contraria a lo que es considerado aceptable, es decir, cuando a otros (o a los pacientes mismos) no les gusta algo acerca de ellos.  Una manera de ver el absurdo de llamarle a una cosa enfermedad, no porque haya anomalía biológica sino porque algo nos disgusta en una persona, es observar cómo difieren los valores de una cultura a otra y cómo cambian con el tiempo.       En su libro La sicología de la autoestima, el sicólogo Nathaniel Branden escribió:  “Una de las tareas de la sicología es proveer definiciones para salud mental y enfermedad mental...  Pero no existe acuerdo general entre sicólogos y siquiatras sobre la naturaleza de éstas; no hay ni definiciones aceptadas ni un parámetro para comparar un estado sicológico con otro.  Muchos escritores dicen que es imposible establecer definiciones o estándares básicos, esto es, un concepto universal de salud mental.  Estos escritores aseveran que debido a que una conducta es considerada normal y saludable en una cultura, pero neurótica o aberrante en otra, todo es una cuestión de prejuicios culturales.  Quienes mantienen esta posición insisten que lo más que uno puede hacer es definir la salud mental como el acato a las normas culturales, declarando que el hombre está sicológicamente sano en la medida en que esté adaptado a su cultura...  La pregunta obvia que surge ante tal definición es ¿qué pasa si los valores y normas de una sociedad dada son irracionales?  ¿Puede la salud mental consistir en estar adaptado a tal irracionalidad?  ¿Qué decir de la Alemania nazi, por ejemplo?  ¿Es un empleado del estado nazi que se siente sereno y feliz en tal régimen un caso de salud mental?” (Bantam Books, 1969, pp. 95s, énfasis en el original).  El Dr. Branden dijo aquí muchas cosas.  Primero, confundió la moralidad con la racionalidad, diciendo que el respeto a los derechos humanos es racional cuando, de hecho, no es una cuestión de racionalidad sino más bien de moralidad.  Además de ser incapaz de ver la diferencia, el Dr. Branden confiesa sus valores: que el respecto a los derechos humanos es bueno y que la violación de los mismos (como en el nazismo) es malo.  Pero luego dice: violar estos valores es “irracional” o enfermedad mental.  Aunque los practicantes de siquiatría y de sicología “clínica” no lo admitirán, estas disciplinas tratan esencialmente de valores — valores ocultos bajo la manta de un lenguaje que hace que nos parezca que no son valores sino que se habla de promover la “salud”.  Mi respuesta al Dr. Branden es la siguiente:  Una persona que viva en la Alemania nazi y que esté bien adaptado a la misma anteriormente era considerado “mentalmente sano” por esa sociedad, pero si lo juzgamos con los valores de una sociedad que respeta los derechos humanos estaba “enfermo”, como el resto de su cultura.  Sin embargo, alguien como yo añadiría que tal persona estaba moralmente “enferma” reconociendo que la palabra no tiene sino un significado metafórico.  Para alguien como el Dr. Branden, que cree en el mito de la enfermedad mental, esa persona está literalmente enferma y necesita de un doctor.  La diferencia es que yo reconozco mis valores por lo que en realidad son: moralidad.  Es común que un creyente en el concepto de enfermedad mental, como el Dr. Branden en el citado pasaje, tenga los mismos valores que los míos pero que los confunda con el concepto de salud.       Uno de los casos que mejor ejemplifica lo dicho arriba es el del homosexualismo. Hasta 1973 éste fue definido oficialmente como enfermedad mental por la Asociación Psiquiátrica Americana, pero no a partir de ese año.  La homosexualidad estaba definida como trastorno mental en la página 44 del texto de referencia DSM-II: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (segunda edición), publicado en 1968.  En ese libro la homosexualidad es categorizada como “desviación sexual” en la citada página.  En 1973 la Asociación Psiquiátrica Americana votó para remover la homosexualidad de sus categorías diagnósticas de enfermedades mentales (véase “Una curación instantánea” en la revista Time del 1 abril 1974, p. 45.)  De manera que cuando la tercera edición del DSM se publicó en 1980, observó que “en sí misma, la homosexualidad no es una enfermedad o trastorno” (p. 282).  La edición de 1987 del Manual Merck de diagnóstico y terapia dice:  “La Asociación Psiquiátrica Americana ya no considera a la homosexualidad una enfermedad siquiátrica” (p. 1495).  Si la enfermedad mental fuera realmente una enfermedad en el mismo sentido que las enfermedades físicas, la idea de descalificar a la homosexualidad o cualquiera otra mediante el voto sería tan absurdo como que un grupo de médicos descalifiquen el cáncer o la diabetes de la categoría de enfermedad.  Pero la enfermedad mental no es una enfermedad como las otras.  A diferencia de las enfermedades físicas donde hay hechos físicos que tratar, las “enfermedad” mental es completamente una cuestión de valores, de lo correcto y lo equivocado, de lo apropiado y lo inapropiado.  En otro tiempo la homosexualidad parecía tan extraña y difícil de entender que fue necesario invocar el concepto de enfermedad mental para explicarla.  Pero una vez que los homosexuales se movilizaron, mostraron su fuerza numérica y demandaron al menos cierta aceptación social, ya no se consideró apropiado explicar la homosexualidad como una enfermedad.       Un caso que se refiere a diferentes culturas es el del suicidio.  En muchos países como Estados Unidos y la Gran Bretaña una persona que se suicida, que intente hacerlo o que piense seriamente en el suicidio es considerada mentalmente enferma.  Sin embargo, esto no siempre ha sido así en la historia, ni siquiera en toda cultura contemporánea.  En su libro ¿Por qué el suicidio? el sicólogo Eustace Chesser señala:  “Ni el hinduismo ni el budismo mantienen objeciones intrínsecas al suicidio, y en algunas formas de budismo se considera meritoria la autoincineración”.  También señala que “Los celtas se burlaban de esperar la vejez.  Creían que los que se suicidaban antes de perder sus facultades se iban al cielo, y que los seniles que morían de enfermedad se iban al infierno — una interesante inversión de la doctrina cristiana” (Arrow Books Ltd., 1968, pp. 121s).  En su libro Luchando contra la depresión, el sicólogo Harvey M. Ross señala:  “Algunas culturas esperan que la esposa se eche a la pira funeral de su esposo” (Larchmont Books, 1975, p. 20).  Probablemente el mejor ejemplo de una sociedad donde el suicidio es aceptado socialmente es el Japón.  En lugar de considerar el hara-kiri como resultado de una enfermedad mental, en algunas circunstancias los japoneses lo consideran normal y aceptable, como cuando salvaguardan su honor o si un japonés es humillado por algún fracaso.  Otro ejemplo que muestra que para los japoneses el suicidio es considerado normal, y no algo loco, fueron los pilotos kamikaze que en la segunda guerra mundial se usaron contra la marina norteamericana.  Se les daba suficiente combustible para un viaje de ida, una misión suicida, donde localizaban a las fuerzas navales americanas y deliberadamente estrellaban sus aviones en los barcos enemigos.  Nunca ha habido un kamikaze americano, o cuando menos ninguno promovido oficialmente por el gobierno de Estados Unidos.  La razón de esto radica en las diferentes actitudes hacia el suicidio en este país y el Japón.  ¿Puede cometerse el suicidio sólo por personas con enfermedades siquiátricas en Estados Unidos y por personas normales en Japón?  ¿O es la aceptación del suicidio en Japón un fallo de ver anomalías sicológicas en una persona?  ¿Estaban los pilotos kamikaze mentalmente enfermos, o simplemente provenían de valores diferentes a los nuestros?  Pero incluso en los Estados Unidos ¿no se realizan actos virtualmente suicidas para salvar a otros soldados o al propio país durante guerras, y no se les considera enfermedad sino valentía?  ¿Por qué creemos que éstos son héroes y no lunáticos?  Parece que condenamos (o “diagnosticamos”) a los suicidas como locos o enfermos sólo cuando terminan sus vidas por razones egoístas (como “¡Es que ya no puedo más!”) más bien que cuando benefician a otros.  El punto en cuestión parece ser éste y no el suicidio.       Lo que demuestran estos ejemplos es que la “enfermedad mental” es simplemente el desviarse de lo que la gente quiere o espera en una sociedad en particular.  La “enfermedad mental” es cualquier cosa en una mentalidad humana que ocasione gran disgusto en otra persona que lo describe así.       Esta situación puede resumirse en lo dicho en un artículo de la revista OMNI (noviembre 1986):  “Los trastornos vienen y se van.  Incluso el concepto de Sigmund Freud sobre la neurosis se abandonó en el DSM-III original (1980).  Y en 1973 los miembros de la Asociación Psiquiátrica Americana votaron para borrar todas las referencias de la homosexualidad como trastorno.  Antes del voto, el ser gay era considerado un problema.  Después del voto el trastorno se relegó a la bodega de antigüedades siquiátrica.  ‘Es una cuestión de moda’ — dijo el Dr. John Spiegel de la Universidad de Brandeis, quien fue presidente de la Asociación Psiquiátrica Americana en 1973 cuando el debate sobre la homosexualidad tuvo lugar —.  ‘Y las modas cambian’” (p. 30).        Lo que está mal con este enfoque es decir que alguien tiene una “enfermedad” siquiátrica sólo porque él o ella no encaja en el cuadro del supuesto diagnosticador o con las ideas de otros sobre cómo “debe ser” respecto a los estándares de vestirse, conducta, pensamiento u opinión.  Claro, cuando esto involucra violar los derechos de otros, el no acatarse a las normas o valores sociales debe detenerse por medio de la ley.  Pero el llamarle a una conducta que no nos gusta “enfermedad”, o el suponer que debe estar causada por una enfermedad sólo porque es inaceptable para los valores actuales, carece de sentido.  Nosotros le llamamos así porque no conocemos las verdaderas razones del pensamiento, emociones o conducta que nos desagradan.  Cuando no entendemos estas razones, creamos mitos para dar una explicación.  En siglos anteriores la gente usó mitos como espíritus malignos o posesiones demoniacas para explicar un pensamiento o conducta inaceptables.  Actualmente la mayoría de nosotros creemos en el mito de la enfermedad mental.  Creer en entidades mitológicas como espíritus malignos o enfermedades mentales nos da la ilusión de que creer el mito es más reconfortante que reconocer nuestra ignorancia.       El llamar al pensamiento, emociones o conducta inaceptables una enfermedad mental podría perdonarse si el concepto “enfermedad mental” fuera un mito útil, pero no lo es.  En lugar de ayudarnos a entender cómo tratar a gente con problemas, o a gente problemática, el mito de la enfermedad mental nos distrae de los problemas reales que requieren enfrentarse.  En vez de estar causados por “desequilibrios químicos” u otros problema biológicos, el desacato a las normas y las reacciones emocionales que les llamamos enfermedades mentales son el resultado de dificultades que la gente tiene para satisfacer sus necesidades, y también tal conducta es resultado de lo que esta gente ha aprendido en sus vidas.  La solución es enseñarle a la gente cómo satisfacer sus necesidades, cómo comportarse y usar cualquier posición que tengan en la sociedad para forzar a otros a respetar sus derechos.  Éste es un trabajo de educación y de vigencia de la ley, no de medicina o de terapias.

EL AUTOR, Lawrence Stevens, es un abogado cuya práctica incluye representar a “pacientes” siquiátricos.  Ha publicado una serie de folletos acerca de varios aspectos de la siquiatría incluyendo las drogas siquiátricas, el electroshock y la sicoterapia.  Sus folletos no están registrados en las oficinas de derechos de autor.  Se te invita a sacarles copias para distribuirlas a aquellos que creas que se puedan beneficiar.

Actualización de 1996
“... la siquiatría moderna aún tiene que probar convincentemente la causa genética/biológica de cualquier enfermedad mental” dice el Dr. David Kaiser en Una observación contra la siquiatría biologista (artículo que aparece en este sitio web).
Actualización de 1997
“Realmente no sabemos qué causa la enfermedad siquiátrica” escribió el Dr. Jack M. Gorman, profesor de siquiatría en la Universidad de Columbia, en su libro Guía básica sobre medicamentos siquiátricos, Tercera edición (St. Martin’s Press, 1997, p. 314).  El mismo comentario en la edición de 1990 se citó en el artículo de arriba ¿Existe la enfermedad mental? Actualización de 1998
“Contrariamente a lo que se afirma, no se han encontrado trazos bioquímicos, anatómicos o funcionales que distingan los cerebros de los pacientes mentales [de los normales]” escribió el Dr. Elliot S. Valenstein, profesor emérito de sicología y neurociencia en la Universidad de Michigan en su libro Culpando al cerebro: la verdad acerca de las drogas y la salud mental (The Free Press, 1998, p. 125). “... no existen criterios externos de validación para los diagnósticos siquiátricos.  No hay pruebas de sangre ni lesiones anatómicas específicas para ninguno de los principales trastornos siquiátricos”, escribió el Dr. Loren R. Mosher, un siquiatra que renunció a la Asociación Psiquiátrica Americana, en una carta fechada el 4 de diciembre de 1998. Actualización de 1999
“...de los cinco a seis millones de niños que toman estas drogas [por “hiperactividad”], todos son normales.  El país ha sido llevado a creer que cada emoción molesta es una enfermedad mental, y quienes dirigen la Asociación Psiquiátrica Americana saben muy bien que la están promoviendo como enfermedad cuando no hay información científica que confirme cualquier enfermedad mental dijo el neurólogo Fred Baughman, según una cita de la revista Insight (28 de junio, 1999, p. 13; las itálicas fueron añadidas). “... no hay evidencia de que enfermedades mentales como el ADHD existan” dijo el siquiatra Peter Breggin en la revista Insight (ibid.).  “ADHD” son las siglas en inglés del llamado “trastorno de hiperactividad y de déficit de atención”. -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Dijo Nicolás Gonella, en su refutación a la secta Loganiana:
(...) Creer en la existencia de “enfermedades mentales” es negar la culpabilidad del pecado en ciertas personas con supuestos “problemas mentales”. La psicología es la disciplina filosófica que estudia el alma y no es una ciencia empírica, que estudie algo natural y palpable, sino que es una ciencia que estudia claramente algo sobrenatural: el alma; los “psicólogos” modernos positivistas no pasan de unos farsantes, que niegan la existencia del alma y pretender sustituir a la misma por un vago concepto de “mente” (definido de las más variopintas maneras, dependiendo de las diversas “corrientes psicológicas”, como psicoanálisis, estructuralismo, conductismo, etcétera).
Fuente de cita: Foro V SUIS.
El Papa Pío IX CONDENÓ al naturalismo, diciendo:
El naturalismo  
   En efecto, os es perfectamente conocido, Venerables Hermanos, que hoy no faltan hombres que, aplicando a la sociedad civil el impío y absurdo principio llamado del naturalismo, se atreven a enseñar que el mejor orden de la sociedad pública y el progreso civil demandan imperiosamente que la sociedad humana se constituya y se gobierne sin que tenga en cuenta la Religión, como si esta no existiera, o, por lo menos, sin hacer distinción alguna entre la verdadera Religión y las falsas. Además, contradiciendo la doctrina de la Sagrada Escritura, de la Iglesia y de los Santos Padres, no dudan en afirmar que el mejor gobierno es aquel en el que no se reconoce al poder civil la obligación de castigar, mediante determinadas penas, a los violadores de la religión católica, sino en cuanto la paz pública lo exija; y como consecuencia de esta idea absolutamente falsa, no dudan en consagrar aquella opinión errónea, en extremo perniciosa a la Iglesia Católica y a la salvación de las almas, llamada por Gregorio XVI, Nuestro Predecesor, de feliz memoria, delirio(4) a saber: que la libertad de conciencias y de cultos es un derecho propio de cada hombre, que todo Estado bien constituido debe proclamar y garantizar como ley fundamental, y que los ciudadanos tienen derecho a la plena libertad de manifestar sus ideas con la máxima publicidad, ya de palabra, ya por escrito, ya en otro modo cualquiera, sin que autoridad civil ni eclesiástica alguna puedan reprimirla en ninguna forma.
Fuente de cita: Encíclica Quanta cura.

Pío XII: el positivismo jurídico.





El pensamiento del hombre moderno, del hombre que ha renegado de Dios (o lo hizo a su medida, lo cual es esencialmente lo mismo), lo ha llevado a creer en que él, por sí mismo, puede hacer las leyes a su medida prescindiendo totalmente de toda ley moral objetiva fuera del sí mismo. Tal error filosófico se lo llama positivismo jurídico. Este error, ha llevado a que los hombres hagan las leyes según conveniencias políticas y económicas de poder, generalmente guiados por la ambición y la soberbia, ha conducido al poder legislativo hasta la locura de legalizar crímenes como el aborto y leyes la contra la misma naturaleza humana, como ocurre en las llamadas “uniones” entre personas del mismo sexo o “matrimonio” homosexual.

EL POPSITIVISMO JURÍDICO
Estrechamente ligada con el estatismo se halla la doctrina del positivismo jurídico, que quita al derecho su verdadera base: la ley divina natural y positiva, y pretende reemplazarla por la voluntad del legislador. El Santo Padre, en varias ocasiones, lo de­nunció e hizo notar las funestas consecuencias a que conduce. Así, en 1949 realizó un penetrante análisis del mismo, señalando su origen y su actual vinculación con el totalitarismo, y hacien­do referencia, además, a los procesos contra los “criminales de guerra”.
Las causas de tales crisis [en la administración de la justicia] han de buscarse principalmente en el positivismo jurídico y en el absolutismo del Estado; dos manifestaciones que a su vez de­rivan y dependen una de otra. En efecto, sustraída al derecho su base constituida por la ley divina natural y positiva, y por lo mismo inmutable, no queda sino fundarlo sobre la ley del Estado como norma suprema, y he aquí puesto el principio del Estado absoluto. A su vez este Estado absoluto buscará necesariamente someter todas las cosas a su arbitrio y, especialmente, hacer servir el mismo derecho a sus propios fines. [... ]
En el campo de la acción humana consciente del bien y del mal, del precepto, del permiso y de la prohibición, la voluntad ordenadora del Creador se manifiesta mediante el mandato mo­ral de Dios inscripto en la naturaleza y en la revelación, y tam­bién mediante el precepto o la ley de la legítima autoridad hu­mana en la familia, en el Estado y en la Iglesia. Si la actividad humana se regula y se dirige según esas normas, permanece por sí misma en armonía con el orden universal querido por el Creador.
En esto encuentra su respuesta la cuestión del derecho verda­dero y falso. El simple hecho de ser declarado por el poder le­gislativo norma obligatoria del Estado, tomado sólo y por sí, no basta para crear un verdadero derecho. El “criterio del sim­ple hecho” vale sólo para Aquél que es el autor y la regla so­berana de todo derecho, Dios. Aplicarlo al legislador humano indistinta y definitivamente, como si su ley fuese la norma suprema del derecho, es el error del positivismo jurídico en el sen­tido propio y técnico de la palabra; error que está en la base del absolutismo del Estado y que equivale a una deificación del mismo Estado.
El siglo XIX es el gran responsable del positivismo jurídico. Si sus consecuencias han tardado en hacerse sentir con toda su gra­vedad en la legislación, se debe al hecho de que la cultura es­taba aún impregnada por el pasado cristiano y a que los repre­sentantes del pensamiento cristiano podían todavía, casi en todas partes, hacer oír su voz en las asambleas legislativas. Debía venir el Estado totalitario de sello anticristiano, el Estado que —por principio o al menos de hecho— rompía todo freno ante el su­premo derecho divino, para revelar al mundo la verdadera faz del positivismo jurídico.
Hay que volver muy atrás en la historia para encontrar un así llamado “derecho legal”, que despoja al hombre de toda dig­nidad personal; que le niega el derecho fundamental a la vida y a la integridad de sus miembros, refiriendo una y otra al ar­bitrio del partido y del Estado; que no reconoce al individuo el derecho al honor y al buen nombre; que discute a los padres el derecho sobre sus hijos y el deber de su educación; que, sobre todo, considera el reconocimiento de Dios, supremo Señor, y la dependencia del hombre hacia El cómo sin interés para el Es­tado y la comunidad humana. Este “derecho legal”, en el sen­tido expuesto, ha dislocado el orden establecido por el Creador; ha llamado al desorden orden, a la tiranía autoridad, a la escla­vitud libertad, al delito virtud patriótica.
Tal era y tal es aún, debemos decirlo, en algunos lugares, el “derecho legal”. Todos hemos sido testigos del modo cómo al­gunos, que habían obrado según este derecho, han sido después llamados a rendir cuentas ante la justicia humana. Estos procesos no sólo han entregado a verdaderos criminales a la suerte que merecían; han demostrado también la intolerable condición a que puede ser reducido, por una ley del Estado completamente dominada por el positivismo jurídico, un funcionario público que, por su naturaleza y librado a sus sentimientos, habría sido un hombre probo.
Se ha observado cómo, según los principios del positivismo ju­rídico, aquellos procesos habrían debido concluir en otras tantas absoluciones, aun en los casos de delitos que repugnan al senti­miento humano y llenan de horror al mundo. Los acusados se encontraban, por así decirlo, cubiertos por el “derecho vigente”. ¿De qué eran culpables, sino de haber hecho lo que este de­recho prescribía o permitía?
No pretendemos ciertamente excusar a los verdaderos culpa­bles. Pero la mayor responsabilidad recae sobre los profetas, so­bre los propugnadores, sobre los creadores de una cultura, de un poder del Estado, de una legislación, que no reconoce a Dios y sus derechos soberanos. Dondequiera que estos profetas estaban o están todavía actuando, debe surgir la renovación y la restau­ración del verdadero pensamiento jurídico.
Es necesario que el orden jurídico se sienta nuevamente ligado al orden moral, sin permitirse traspasar los confines de éste. Aho­ra bien, el orden moral está esencialmente fundado en Dios, en su voluntad, en su santidad, en su ser. Incluso la más profunda o más sutil ciencia del derecho no podría indicar otro criterio para distinguir las leyes injustas de las justas, el simple derecho legal del verdadero  derecho, que aquel perceptible con la sola luz de la razón en la naturaleza de las cosas y en el mismo hom­bre, el de la ley escrita por el Creador en el corazón humano (cfr. Rom., 2, 14-15) y confirmada expresamente por la revela­ción. Si el derecho y la ciencia jurídica no quieren renunciar a la única guía capaz de mantenerlos en el recto camino, deben reconocer las "obligaciones éticas" como normas objetivas váli­dos también para el orden jurídico.
(Alocución a la Sacra Romana Rota, 13 noviembre 1949.)
También mostró el Sumo Pontífice la coincidencia de criterio que en esta materia existe entre dos concepciones políticas apa­rentemente opuestas, cuales son el liberalismo y el totalitarismo.
Por su actitud acerca de la opinión pública, la Iglesia se colo­ca como una barrera en frente del totalitarismo, el cual, por su misma naturaleza, es necesariamente enemigo de la verdade­ra y libre opinión de los ciudadanos. En efecto, es por su mis­ma naturaleza por lo que rechaza este orden divino y la relativa autonomía que éste reconoce a todos los dominios de la vida, en cuanto que tienen su origen en Dios.
Esta oposición se ha afirmado de nuevo manifiestamente con ocasión de los dos discursos en que Nos quisimos recientemente hacer luz sobre la posición del juez respecto a la ley[1]. Nos hablábamos entonces de las normas objetivas del derecho, del derecho divino natural, que garantiza a la vida jurídica de los hombres la autonomía requerida por una viva y segura adapta­ción a las condiciones de cada tiempo. Que los totalitarios no nos hayan comprendido, ellos para quienes la ley y el derecho no son más que instrumentos en las manos de los círculos dominan­tes, Nos lo esperábamos ya. Pero comprobar las mismas incom­prensiones de parte de ciertos medios que por largo tiempo se ha­bían constituido como campeones de la concepción liberal de la vida, que habían condenado a hombres por el solo pecado de sus relaciones con leyes y preceptos contrarios a la libertad, he ahí algo que es muy para sorprendernos. Porque, en fin, que el juez al pronunciar la sentencia se sienta atado por la ley positiva y obligado a interpretarla fielmente, no hay en ello nada incom­patible con el reconocimiento del derecho natural; más aún, es una de sus exigencias. Pero lo que no se podría legítimamen­te conceder es que este vínculo sea anudado exclusivamente por el acto del legislador humano de quien emana la ley. Esto sería reconocer a la legislación positiva una seudomajestad que no se diferenciaría en nada de la que el racismo o el nacionalismo atribuía a la producción jurídica totalitaria, poniendo bajo sus pies los derechos naturales de las personas físicas y morales.
(Alocución al I Congreso Internacional de la Prensa Católica, 17 febrero 1950.)
El positivismo jurídico puede dar base a los peores excesos, como lo demuestra la historia antigua y reciente.
El positivismo jurídico extremo no se puede justificar ante la razón. Representa el principio: “El derecho abarca todo cuanto está establecido como “derecho” por el poder legislativo en la comunidad nacional o internacional, y nada más que eso, inde­pendientemente por completo de cualquier exigencia fundamental de la razón o de la naturaleza”. Si se va a la aplicación de es­te principio, nada puede impedir que un contrasentido lógico y moral, la pasión desencadenada, los caprichos y la violencia bru­tal de un tirano y de un criminal lleguen a constituir “el dere­cho”. La historia, como se sabe, nos proporciona más de un ejemplo de  esta   posibilidad   que ha  llegado  a   ser  realidad.
(Alocución a los miembros del Congreso de Derecho Penal Internacio­nal, 3 octubre 1953.)
Citas tomadas de la obra de César H. Belaúnde, “La política en el pensamiento de Pío XII”, EMECÉ editores, Buenos Aires, 1962, págs. 138-142.


[1] Se trata de la alocución a la Sacra Romana Rota, ya citada, y de otra a los participantes en el Congreso de la Unión de Juristas Cató­licos Italianos, el 6 de noviembre de 1949. En esta última el Papa se refirió a la aplicación judicial de leyes injustas.
Fuente: Stat VeritasForo V SUIS.
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Ahora parece que Raúl Miguel se ha retirado de Blogger; esperemos que para siempre. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Libro póstumo que refuta el bautismo de deseo, "Contra la secta raulmiguelista" de Andrés G. Escoti Escanlar

Desde COPVS

Libro GRATUITO: haga clic aquí para leer/descargar.
Lea este estupendo libro de más de cuatrocientas páginas, escrito por el fallecido Presidente de COPVS, D. Andrés Gustavo Escoti Escanlar. Es un tratado que denuncia a la secta raulmiguelista así como la secta loganiana y todos los que piensan de forma similar, refutándose a los bautismos ficticios de deseo, sangre y fuego, así como la salvación por la ignorancia invencible. 
Es una obra que realmente defiende a la integridad del dogma católico de la predestinación, es decir, el dogma EXTRA ECCLESIAM NULLA SALUS (FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN). Descargue y disfrute leyendo este ameno tratado, donde se refuta al bautismo de deseo de forma completa y total, y viva la memoria de nuestro fallecido Presidente Escoti.

lunes, 27 de noviembre de 2017

El gobierno estadounidense pretende ocultar la realidad de la Tierra plana


El pasado sábado el investigador independiente estadounidense Mike Hughes, especialista en cohetes, pretendió lanzar  un cohete hasta fuera de la atmósfera terrestre con la finalidad de probar la planicidad de la Tierra, pero infelizmente, fue impedido por el gobierno estadounidense, el que alegó que está prohibido lanzar cohetes en espacios públicos. Mike Hughes dice que seguirá intentando lanzar su cohete, yéndose a tierras privadas; pero aquí notamos como el gobierno MUNDIAL (que no es "estadounidense") siempre está impidiendo que la gente descubra la verdad. Pues sí, gracias por darnos la razón a la Iglesia: la Tierra sí es plana.

lunes, 16 de octubre de 2017

La gran farsa de la súper-población mundial: no somos más de mil millones

Mensaje de las Piedras Guía de Georgia (judeo-masón-Illuminati).

Esto ha salido a la luz hace muy poco: NOS ESTÁN MATANDO CON EL ABORTO, LOS ANTICONCEPTIVOS Y EL HOMOSEXUALISMO (además de las guerras y la mala alimentación: CÁNCER, enfermedades...). NO SOMOS SIETE MIL MILLONES, EN REALIDAD NO PASAMOS DE LOS MIL MILLONES. Mire con atención este video, donde se denuncia el geNOcidio mundial: 


Jesús Colina

  • La población se regula por sí sola al incrementarse el nivel de vida.
  • Para el 2020 será perfectamente visible la catástrofe de la disminución de habitantes.
ROMA.- Pierre Chaunu, profesor emérito de La Sorbona y miembro de la Academia Francesa, truena contra la estupidez humana cuando se le pide comentar el Informe de Naciones Unidas sobre la Población, que anunció que el 12 de octubre la población mundial llegó a seis mil millones. «Estos datos son falsos, estamos ante una auténtica manipulación del tipo de la que se ha usado contra Pío XII».
En cincuenta años de investigación demográfica Chaunu ha analizado todos los aspectos del crecimiento y disminución de las poblaciones, y en 1975 denunció el colapso demográfico de Occidente. «Desde hace 35 a 40 años –explica– constatamos una fantástica desaceleración de las tasas de fecundidad, pero estos cálculos no son nunca tenidos en cuenta. Todas las cifras africanas están infladas, como resultó, por ejemplo, en un censo hecho en Nigeria hace algunos años, y cuyas cifras no concordaban para nada con las de Naciones Unidas. África tiene cien millones menos de ciudadanos de las cifras oficiales».
¿Por qué se inflan los datos?
«Los organismos internacionales –opina el demógrafo francés– han gastado sumas enormes para imponer en muchos países un plan de control de natalidad muy autoritario que debe ser justificado anunciando un peligro inminente para todo el planeta. Dicho esto, es verdad que ha habido períodos en los que la tasa de crecimiento era excesiva. Pero la regulación se produce espontáneamente con el aumento del nivel de vida. No hace falta falsificar los datos».
«Los datos sobre China, país que actualmente no logra sustituir a las generaciones, no son creíbles. En Europa actualmente no hay un solo país en el que la población tenga un saldo positivo en su crecimiento demográfico, mientras que en 12 o 15 países, entre ellos Italia y Alemania, son más las muertes que los nacimientos. Incluso América Latina, Brasil a la cabeza, ha dejado de crecer», revela Chaunu.
«Se habla hoy de un período de transición, es decir, el paso de la explosión demográfica a la implosión; pero este fenómeno ocurrió hace ya cincuenta años –dice el experto–. Según mis cálculos, en el conjunto del planeta las generaciones no podrán ser sustituidas a partir del 2020. El hecho es que el fenómeno de la caída total de la población no es evidente en los primeros 30 años porque la población sigue creciendo por efecto del envejecimiento».
En opinión del demógrafo francés, un cierto número de expertos estadounidenses que trabajan para la ONU, «aunque se han dado cuenta de que han cometido un error en sus cálculos, en nombre de la buena causa juegan con el miedo: miedo a la invasión y la asfixia por parte de ciudadanos del Tercer Mundo».
Fuente: El Observador 223-5


Fuente: Notivida.

El video es de Magna Veritas. 
Fuente: sv3rige El Canal Magna Veritas no comparte todo lo publicado por el canal fuente, solo la información extraida en este video puede ser relacionable con la ideología de Magna Veritas. 
Mensaje de las Piedras de Georgia: 
Mantener a la humanidad bajo 500,000,000 en perpetuo equilibrio con la naturaleza.

Guíar sabiamente a la reproducción, mejorando la idoneidad y la diversidad.

Unir a la humanidad con una nueva lengua viva.

Guíar la pasión — la fé — la tradición — y todas las cosas con la razón templada.

Proteger a los pueblos y a las naciones con leyes y tribunales justos.

Dejar a todas las naciones gobernarse internamente, resolviendo las disputas externas en una corte mundial.

Evitar leyes mezquinas y funcionarios inútiles.

Equilibrar los derechos personales con los deberes sociales.

Valorar la verdad — la belleza — el amor — buscando la armonía con el infinito.

No ser un cáncer sobre la Tierra. — Dejar espacio para la naturaleza. — Dejar espacio para la naturaleza.

lunes, 7 de agosto de 2017

La Iglesia católica SÍ enseñó que la Tierra es plana.



Por Benito Bertone. 

Modelo de la Tierra plana.


Muchas personas creen equivocadamente la nueva moda de que la mayoría de los católicos en la Edad Media creían que la Tierra es esférica, cuando en realidad hasta bien entrado el siglo XIX, la mayoría de las personas todavía seguían creyendo que la Tierra es plana.
La mayoría de las personas creen que desde la Antigüedad, ya el filósofo griego Eratóstenes demostró que la Tierra es esférica, pero eso es falso porque él sólo había asumido que la Tierra era una esfera en su experimento, basándose en la obra de Aristóteles. De hecho, él estaba midiendo el diámetro de una Tierra plana, puesto que el Sol es el que en verdad se movía y no la Tierra. La Tierra es físicamente mucho más grande que el Sol, con un círculo de un diámetro de veinticinco mil millas náuticas y la luz del Sol no afecta más que parte del círculo, en el área de nuestro mundo conocido.  
Pero en verdad, los Padres de la Iglesia decían que la Tierra era plana, en contra de las teorías de Pitágoras y otros griegos esferistas. Había esferistas griegos, pero también los había muchos—en su mayoría—tierraplanistas, así como también lo eran la gran mayoría de las culturas antiguas: romanos, nórdicos, chinos, aztecas, egipcios, mayas, incas, babilonios, hebreos, musulmanes, etcétera; todos coincidían en una Tierra plana y estacionaria.
Es una verdadera lástima que supuestos católicos tradicionalistas, que alegan defender la Tradición y defienden la Creación de Dios, en una Tierra joven de seis mil años, con una creación de seis días de veinticuatro horas cada uno, no tengan el mismo respecto con lo que se refiere a la forma de nuestro planeta. Lo que sucede es que ellos se van amoldando al devenir de los tiempos y se van alineando con la apostasía generalizada, negando la Palabra de Dios, que es la Biblia, con la cual nosotros demostraremos que la misma decía que la Tierra es plana. Además, por si fuera poco, señalaremos incluso, cómo es que la Iglesia NUNCA se opuso al concepto de tierraplanismo, si bien es cierto que existieron obispos que fueron esferistas, aunque todos sin embargo, por lo menos, afirmaron que la Tierra es el centro del universo y NO gira alrededor del Sol, como cree el señor Clavellina en su artículo herético. De hecho, creer que el Sol y no la Tierra es el centro del universo, es una herejía, por la cual fue condenado Galileo Galilei.
Pero sin irnos por las ramas, vamos a refutar el artículo de Jorge Clavellina, el cual defiende la postura de una Tierra esférica, confundiendo la forma de la Tierra con la forma del universo entero. Esto lo debemos aclarar bien, puesto que la Tierra tiene forma plana circular (seguramente con centro en el polo Norte), mientras que el universo en su completitud sí tiene forma de globo o esfera. Dice el señor Clavellina:
La verdad es que la Iglesia Católica nunca ha enseñado oficialmente que la tierra es plana, el Papa León XIII utiliza la palabra francés para globo en su encíclica ‘Depuis Le Jour’
El Papa León XIII se estaba refiriendo a la forma del universo completo, el cual tiene forma de esfera, ya que posee una cúpula hacia arriba y cimientos hacia debajo de la Tierra.
Continúa Clavellina:
Papa Alejandro VI se refiere tanto al norte y el polo sur dos veces en su bula de 1493 ‘Inter Caetera’
El Papa Alejandro VI se está refiriendo a los polos del planeta. Eso no significa de modo alguno, que la Tierra sea una esfera, ya que puede tener su centro en el Polo Norte y su marco limítrofe en el Polo Sur o Antártida, que es el muro de hielo.
Prosigue Clavellina:
La Biblia describe la tierra como un círculo en Isaías 40:22 la traducción Douay Rheims de la Biblia traduce esto como globo. No hay escrituras que apunte de manera innegable a que la Tierra es plana e incluso si algunos de los autores creyeron esto, ellos simplemente estaban describiendo lo que parece a los sentidos como ha señalado el Papa León XIII en ‘Providentissimus Deus’
¡Exactamente! La Biblia describe a la Tierra como un CÍRCULO, NO como una esfera. Un círculo es una figura de dos dimensiones y no de tres dimensiones como lo es un globo o una esfera. En Isaías 40:22, dice claramente en latín:
Qui sedet super gyrum terrae et habitatores eius sunt quasi lucustae qui extendit velut nihilum caelos et expandit eos sicut tabernaculum ad inhabitandum.”
Lo que en el hebreo original se dice:
“כב הַיֹּשֵׁב עַל-חוּג הָאָרֶץ, וְיֹשְׁבֶיהָ כַּחֲגָבִים
הַנּוֹטֶה כַדֹּק שָׁמַיִם, וַיִּמְתָּחֵם כָּאֹהֶל לָשָׁבֶת”
Traduciendo al español esto significa:
Él está sentado sobre el círculo de la tierra,
cuyos moradores son como langostas;
él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar
Claramente vemos que aparece la palabra “círculo”, que en latín se dice “gyrum”, y en hebreo se dice “CHUNG”; pero los hebreos tienen otra palabra muy distinta para esfera: “SEFIROTH”. La Palabra de Dios, es decir, la Santa Biblia, no usa la palabra “sefiroth” para referirse a la forma de la Tierra, sino que usa la palabra “chung”, que claramente significa “CÍRCULO”. Aquí notamos de entrada, la mala voluntad de todas las personas que afirman que la Tierra es una esfera, cuando la Biblia claramente nos muestra que la Tierra es plana. Afirmar lo opuesto es no creer en la inerrancia bíblica.
Además, esa misma cita nos muestra que los cielos son como una cortina y se despliega como una tienda para morar: ¡eso nos está indicando la CÚPULA que tiene la Tierra encima de ella!
Acto seguido, Clavellina cita a León XIII en Providentissimus Deus, que dice:
(Los escritores Sagrados) no quisieron enseñar a los hombres estas cosas (la íntima naturaleza o constitución de las cosas que se ven), puesto que en nada les habían de servir para su salvación, y así, más que intentar en sentido propio la exploración de la naturaleza, describen y tratan a veces las mismas cosas, o en sentido figurado o según la manera de hablar en aquellos tiempos, aún hoy vigente para muchas cosas en la vida cotidiana hasta entre los hombres más cultos. Y como en la manera vulgar de expresarnos suele ante todo destacar lo que cae bajo los sentidos, de igual modo el escritor sagrado —y ya lo advirtió el Doctor Angélico— «se guía por lo que aparece sensiblemente», que es lo que el mismo Dios, al hablar a los hombres, quiso hacer a la manera humana para ser entendido por ellos.”
Esto de ningún modo contradice la verdad bíblica de que la Tierra es plana, con forma circular, puesto que León XIII en ningún momento dice (como quisiera Clavellina ponerle en la boca al Papa): “La Tierra es esférica; esto es dogma de fe”. ¡Mentira! La Iglesia siempre dejó abierta la investigación científica y siempre apoyó al tierraplanismo. Además dice la Biblia en Job 26:7:
Qui extendit aquilonem super vacuum et adpendit terram super nihili”. Esto que está en latín (la Vulgata), se traduce al español así:
Que extiende el norte sobre vacío, y cuelga la tierra sobre nada”. Esto nos demuestra claramente que el mundo tiene un centro en el Norte, sobre un vacío y la Tierra cuelga sobre la nada, es decir, el espacio exterior, el cual se encuentra por fuera de la cúpula.
También notamos como en Daniel 4:8, la Biblia nos habla de un árbol gigante (de varios kilómetros de altura seguramente; de ahí las leyendas del Yggdrasill), donde dice en latín:
Magna arbor et fortis et proceritas eius contingens caelum aspectus illius erat usque ad terminos universae terrae”.
Esto traducido al español significa:
El árbol era grande, y su altura llegaba hasta el cielo, y poderoso en su vista fue hasta los confines de la tierra”.
Ahora bien, le pregunto al señor Clavellina, que se cree que sabe tanto y más cuanto de la Biblia y la Tradición. ¿Cómo se van a ver los CONFINES de la Tierra si la misma es esférica??? ¡Imposible! Aquí queda demostrada la deshonestidad intelectual del señor Clavellina. Pero sigamos…
El Salvator Mundi representa a Cristo que sostiene un globo que representa el mundo.

La Virgen María es frecuentemente representada de pie en la parte superior del globo de la tierra destruyendo la serpiente bajo sus pies, como se describe en Génesis 3:15.

El Niño Jesús de Praga con frecuencia se representa con un ‘Globus Cruciger’ un globo con una cruz en la parte superior del mismo. Que representa el dominio de Cristo sobre el mundo.

El diseño original de la medalla milagrosa según el padre Joseph Dirvin se llama la virgen del globo porque mostraba a Nuestra Señora parada sobre un globo y sosteniendo un globo en sus manos, la Virgen María le dijo a Santa Catalina Labouré que el globo que estaba sosteniendo representa a todo el mundo.”

La realidad del universo.


Pero ya lo dije anteriormente. ¿A qué se refiere ese supuesto “globo”? Se refiere evidentemente al UNIVERSO EN SU CONJUNTO, NO a la Tierra en particular que es plana como lo demuestra la Biblia. En cambio el universo entero sí es esférico o un globo, porque tiene una cúpula hacia arriba de la Tierra plana y otra anti-cúpula hacia debajo de la Tierra plana, que es la que delimita el Hades y el Gran Abismo, todos mencionados en la Biblia, por ejemplo en el Génesis, donde se habla del abismo y de separar las aguas que están arriba de las que están debajo.
Además dice en el Nuevo Testamento (para que vean que no sólo me baso en el Viejo, sino en la Biblia completa):
"8Iterum adsumit eum diabolus in montem excelsum valde et ostendit ei omnia regna mundi et gloriam eorum

 9Et dixit illi haec tibi omnia dabo si cadens adoraveris me.” Que traducido a nuestro idioma, significa: 
Y le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.”
¿Cómo se iban a ver todos los reinos del mundo si la Tierra fuera esférica? Esto sólo se explica en una Tierra plana. Eso demuestra que el señor Clavellina, no sigue la Biblia de forma LITERAL, como enseñó San Agustín de Hipona.
La Virgen María le dijo a Santa Catalina Labouré:
La bola que ves representa el mundo entero, especialmente Francia y cada persona en particular.”
Una vez más Clavellina confunde burdamente a la Tierra simplemente (los reinos del mundo), con el MUNDO ENTERO o sea el universo entero que sí es esférico, como demostramos precedentemente.
El problema para algunos eclesiásticos no era tanto la forma de globo de la tierra sino más bien si había tierra o gente en el otro lado del globo dichas personas fueron llamadas antichthones y se decía que vivían en las antípodas, las regiones en el lado opuesto lado del mundo.

San Agustín dijo que incluso si se pudiera demostrar científicamente que la tierra es una esfera no se sigue que hay tierra o gente en el otro lado de la misma, sin embargo San Vigilio creía que existían tales personas y de acuerdo con la Enciclopedia Católica de 1920 el exitosamente limpio su nombre de cualquier cargo de herejía debido probablemente a que él creyera que esas personas eran descendientes de Adán.”
Falso; todo eso no pasan de cuentos esferistas entre algunos obispos que creían erróneamente que la Tierra era esférica, pero la Iglesia oficialmente como institución, siempre defendió al tierraplanismo.
El señor Clavellina carece de pruebas, es decir de citas del Magisterio infalible que demuestren una Tierra esférica y yo ya le he demostrado con Biblia en mano que la Tierra es plana. Claro, me faltan las evidencias científicas, pero eso se la dejo para los científicos que hubo muchos como Samuel Rowbothan, Andrea Barnes, etcétera.
Santo Tomás de Aquino también menciona la redondez de la tierra dos veces en la Summa Theologiae, una vez en la primera pregunta.”
La Summa Theológica NO es Magisterio infalible de la Santa Madre Iglesia. Ya he demostrado cómo Santo Tomás de Aquino erró con respecto a que la concepción de la inmaculada Virgen María, y él también erró en cuanto al bautismo de deseo, pero luego él se arrepintió de todos esos pecados y fue canonizado por la Iglesia. Recordemos que las canonizaciones son infalibles, pero Santo Tomás de Aquino fue una persona que se equivocó mucho.
A continuación Clavellina apela a una cita NO-infalible de San Beda:
 La razón de que los mismos días del [calendario] sean de una longitud desigual es la redondez de la tierra, pues no en vano es llamado el “orbe del mundo ‘en las páginas de la Sagrada Escritura y de la literatura ordinaria. De hecho, es una esfera situada en el centro de todo el universo. No es circular como un escudo [o] extendida como una rueda, sino que parece más a una pelota, siendo igualmente redonda en todas las direcciones.”
Ahí claramente San Beda afirma que la Tierra es redonda, pero si observamos bien, redonda no significa esférica, sino plana, pero con forma circular. Eso en primer término. En un segundo término él se refiere al orbe del mundo, es decir, al UNIVERSO en su conjunto, que sí es esférico porque posee la cúpula de la bóveda celeste y los límites inferiores del mundo que contienen el Hades y el Gran Abismo. A continuación Beda cae en contradicción, porque afirma que la Tierra es una esfera situada en el centro del universo y por ende, se aparta del Magisterio infalible de la Iglesia.
Recordemos que San Beda no constituye el Magisterio infalible de los Papas de la Iglesia católica, pero luego él seguramente se arrepintió de ese error, puesto que fue canonizado por la Iglesia, pero por otros motivos y no por defender su errónea postura de que la Tierra es una esfera. Pero veamos la mala voluntad de Clavellina, porque por lo menos esa cita de San Beda nos demuestra que la Tierra es el CENTRO DEL UNIVERSO y no que el Sol es el centro del universo como él cree, pues lo demuestra en su video del Monasterio de la Sagrada Familia.
La Tierra sí es redonda, pero circular como un escudo o extendida como una rueda o un reloj, circular y plano, pero la pelota o globo es más bien el universo que se extiende como cúpula y anti-cúpula, por encima y por debajo de ese círculo terrestre.
El señor Clavellina continúa citando, en este caso a Claudio Ptolomeo, quien fue esferista pero geocentrista y decía:
Ahora que también la tierra tomada en su conjunto es sensiblemente esférica, Podríamos pensar más probablemente de esta manera.”
Ahora bien, ¿sensiblemente esférica? ¿Cuán sensiblemente esférica es la Tierra? Porque primero nos decían que era una esfera perfecta como una pelota, después, ya entrado el siglo XX nos comenzaron a decir que era un geoide, es decir, ensanchada en el ecuador y achatada en los polos, pero sin embargo después la NASA nos dijo que la Tierra tenía forma de papa y Neil de Grasse-Tyson (un masón) nos dice que la Tierra tiene forma de pera. Sin embargo, lo más chistoso es que todas las imágenes de la NASA nos muestran una Tierra perfectamente esférica. ¿En qué quedamos? ¿Cuál es la forma oficial de la Tierra según la NASA y otras agencias espaciales oligopólicas, todas dominadas por la judeo-masonería?
Y lo más chistoso de todo es que esas imágenes que nos brinda la “querida” NASA y otras agencias espaciales similares (todas dominadas por la judeo-masonería, al igual que el evolucionismo darwiniano y post-darwiniano), son todas evidentemente falsificadas, ya que las masas continentales siempre aparecen diferentes correspondiendo a las épocas, entre 1969 y 2017, siempre cambiando por ejemplo, las dimensiones de Norteamérica, e incluso apareciendo la palabra “sex” (sexo) en las nubes de la Tierra. ¿No es acaso esto todo una gran farsa? ¡Una terrible broma de la judeo-masonería!

Los chistes de la NASA...

 Pero Clavellina prosigue con Ptolomeo:
“… ya que las diferencias en las horas y los eclipses se encuentran en que es proporcional a las distancias entre sus lugares uno razonablemente puede suponer que la superficie de la tierra, es esférica”.
Uno “razonablemente” puede SUPONER; es decir, que Ptolomeo confiesa que simplemente SUPONE que la forma de la Tierra es esférica, pero no da ninguna prueba fehaciente de ella, ya que el hecho de que tengamos diferencias de husos horarios y eclipses no explica para nada una Tierra esférica, sino meramente que el Sol no puede iluminar todo el planeta a la misma vez (porque es pequeño) y los eclipses son explicados por orbes oscuros que cubren al Sol y a la Luna.
Sigamos:
…está claro que aquí la curvatura de la tierra cubre las partes de la tierra de manera uniforme en direcciones oblicuas, lo que prueba su forma esférica en cada lado”.
FALSO, porque nunca jamás se ha podido comprobar la curvatura de la Tierra y sin curvatura, no hay esfericidad terrestre. La prueba de que la Tierra es plana y no tiene curvatura (esto es un experimento fácilmente reproducible) es que el agua siempre busca su nivel y nunca jamás se curva en una pelota, como alegan los esferistas. Esto sucede porque no existe la gravedad (un invento de un cripto-judío-protestante y masón ocultista, como lo fue Isaac Newton), sino que simplemente existe la densidad, que es lo que explica por qué los objetos más densos caen hacia el suelo y no permanecen flotando en el aire, mientras que otros objetos menos densos que el aire, sí flotan.
Ahora una gran “prueba” de que la Tierra es esférica:
Alrededor de 69% de los emperadores romanos entre 491 y 1453 emitieron monedas con el ‘Globus Cruciger’ en él.”
¡Wau! ¡Qué Magisterio tan “infalible”! (?)  Eso no demuestra absolutamente nada, y además, por si fuera poco, como explicamos anteriormente, la Tierra es plana pero el universo tomado en su conjunto es esférico. No debemos confundir los dos conceptos: uno, el de Tierra particular y otro el de universo entero.
El libro de texto, “De Sphaera Mundi”, que significa la esfera del mundo se utilizó ampliamente en las universidades europeas durante cientos de años después de su publicación en 1230”.  
Una vez más; eso no prueba nada, porque NO constituye Magisterio infalible de la Santa Madre Iglesia, sino que es un simple libro falible, que no prueba nada.
Clavellina concluye: A pesar de algunos autores que tratan de etiquetar a la religión católica como anti-ciencia la verdad es todo lo contrario, los verdaderos descubrimientos científicos magnifican el orden complejo y el diseño inteligente de la creación y por lo tanto glorifican a Dios. Vea el vídeo ‘Evidencia sorprendente de Dios – evidencia científica a Dios.’”.
Una cosa bien clara es la ciencia verdadera revelada por Dios, pero otra cosa bien distinta es la falsa ciencia judaica, que pretende hacernos creer teorías opuestas a lo que enseña la Biblia y la Santa Madre Iglesia, como por ejemplo, la teoría de la evolución de Darwin, el Big Bang del jesuita Lemaitre (un cripto-masón, hereje), la teoría de la psiquiatría (una farsa rotunda, creada para negar el alma y para decir que los que creemos en Dios somos “locos”), la Tierra antigua (de miles de millones de años), el esferismo, el heliocentrismo y la relatividad de Einstein, todas farsas, por donde se las mire.